VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

30 ago. 2014

CORNELIA ÜNDWEBER: POETISA


Cornelia Ündweber nació en el año del ajo, allá por 1935 y murió en 1986 dejándonos a su paso a una artista experimental excelente y provocadora.

Casada con el artista conceptual Andrew Forlasa, pintor y escultor abstracto, él creaba esculturas mientras ella, desnuda, tocaba el sitar con los pechos y recitaba textos en arameo.

Junto con otros autores de la época, creo el club literario "Die grossen Kartoffel" en el que Cornelia leía sus poesías mientras lanzaba merluza fresca a las paredes.
Sus poesías trataban sobre el amor, el agua embalsada y la crítica social.
Composiciones como "Voy a hacerme un tambor con la piel de tu escroto" o "La ninfa y el tractor" le dieron fama y renombre.

En su poesía " Vaya mierda de excursión" hacía una gran crítica social a los hombres y comparaba el maltrato social hacia la mujer con una cacería.
" Suena las trompas y trompetas aladas,
  sale disparado de la madriguera el zorro,
  y yo me quedo en el cesped, recostada,
  tocándome el potorro"

También triunfó en pequeños poemas pastoriles:

"Correteando por el bosque, Alberta,
cayó anonadada al arroyo
y saliendo empapada como un bollo
le dijo el marido a Alberta:
se te ha enganchado toda la mierda de la alberca
a lo que ella le contestó:
Miguel, eres un hijoputa,
la tienes con ladillas y diminuta"

Junto con los demás autores, en el pequeño club de "Die grossen Kartoffel", llegó a desnudarse ante el público alborotado al cual se dirigió diciéndole:
"¿Os avergonzais de mi desnudez? Sólo soy una mujer despojada de sus atuendos. La verdad os ofende porque es una verdad desnuda. Mirad mis pechos, mirad mi sexo...pero seguro que nadie mirará mi corazón porque sólo os asusta lo desnudo, lo palpable, lo material..." Y seguidamente excretó y le tiró la mierda al público.

Feminista convencida creía en la igualdad entre hombres y mujeres y fue detenida en varios disturbios al norte de Pollenstrase.

Al morir su marido, al cual estaba muy unida, se sumió en una fuerte depresión que reflejó en una serie de poemas cortos con títulos como: "Hasta el papo", "La muerte me esquiva, la cabrona", "Ponme fin, Serafín" o "Qué angustia seguir viva y no saber tocar la pandereta".
Fue una época aciaga que reflejó en sus obras la parte más negra de su historia y de su vida personal. Tardó casi dos años de salir de la depresión:
"Qué angustia de vida tengo,
  que no sé que tengo,
  que no me entretengo"
Poco a poco su fama fue extendiéndose por la nueva burguesía europea.
A su muerte pidió ser enterrada junto a sus poesías, una olla de cocido y tres palomas muertas.


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