VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

17 abr. 2019

ABERRACION


Albino Blanco era un hombre jóven que, como su propio nombre indica, parecía de albinismo. Cuando cunplió 21 años se casó con una joven tremendamente pelirroja teniendo una preciosa hija albino-pelirroja.
Esta mujecita llamada Samanta, se casó cuando cumplió los 23 años con un jóven senegales completamente negro teniendo, al tiempo, un hijo que no figura en la escala Pantone.

Según como le pegue el sol cambia de color como lo tornasolado. No puede tener contacto con la luz directa ni bañarse en agua muy caliente. Sus padres, por si acaso, no le dan de comer ni lo mojan después de las doce de la noche.

En un análisis rutinario de sangre le diagnosticaron purpurina en el torrente sanguíneo y, realmente, es un niño que brilla con luz propia.



9 mar. 2019

DE LAS MISERIAS Y LOS TRAPOS SUCIOS EN 4K-UHD



Estamos tan acostumbrados a la Cultura Necrófaga que ya vemos como normal espacios televisivos dedicados a la podredumbre humana, a su conflictos, sus imperfecciones, a sus ritos inconfesables y sus instintos primarios.

Disfrutamos viendo como otros son bastante más desgraciados que nosotros y lanzamos críticas como si a ellos les importase tu opinión. Y ya se necesita tener huevos para salir en la audiencia reconociendo que eres un fracaso.

Gente con más de 300 kilos más cercanos a un Shar Pei gigante que a un ser humano, que si aparece un ovni e intentar subirlo a la nave con el famoso rayo azul, se va la nave a la mierda en cero. Algunos hasta cuesta diferenciarlos de una casita de VPO.

Chapuzas estéticas de gente que no quiere parecerse a gente sino a otra cosa: un manguito de tensión, una calcomanía, una col de Brusela transgénica, un Picasso de la primera etapa, un escaparate de Cash Converter... que empiezan arreglándose la nariz y acaban con bizquera de pezón, glúteos con más cráteres que la Luna, ojos estirados hasta tener una visión de 360 grados, orejas de muflón ibérico con empacho de higos secos, barbilla de muñeca Nancy o pómulos del tamaño de una naranja washingtonia.

Otros hablan de lo puta que ha sido su pareja que, mientras él o ella estaban en casa haciendo pastel de grosella y arándanos, el otro tenía que quitarse el semen con espátula de gotelé. Y contrata a unos cámaras para que lo pillen ipso facto junto a la putilla de turno o el maromo superdotado. Y no sabes la que montan en mitad de la calle!. Con lo fácil que es el "ahí te quedas, sales tu perdiendo, pequeña mierda seca" y marcharte....

Otros programas hablan de manías insuperables y trastornos compulsivos. Eso de comerse las uñas ya es menos que nada. Ahora se lleven cosas más espectaculares: Comer arena de gato con deposiciones gourmet, rascar la cal de las paredes con la polla, ingerir relleno de colchones, arrancarse el pelo de la cabeza y comérselo empanado, coger un plástico separador de lonchas de jamón y ponérselo de canto en el culo para que, al tirarse un pedo, suene a pito, enamorarse de una muñeca hinchable o de un coche, lavarse los sobacos con orina de haber comido espárragos, comerse las uñas de los otros....barbaridades.

Gentes que se hacen tattoos en sitios inverosímiles, auténticos lienzos humanos, piercings en los genitales, trenzas con los pelos del culo...un horror.

Y así somos, gentuza mía, esperando el salseo de lo inmoral y lo extraño. Pronto veremos más programas como: "Dibujando muñecos de mierda con mis heces", "Mi vida con un solo huevo", "Soy ninfómana y tetrapléjica", "Sólo me lo hago con marsupiales", "Explotando granos de pus", "Me amputé los brazos intentando hacer reír en Internet", "Tengo parásitos y trabajo de cocinera para una escuela de secundaria", "Solo me lo monto con hortalizas del Carrefour"  etc...

5 mar. 2019

PATATAS FRITAS CON SABOR A RAJA DEL CULO


La estupidez humana es tan grande que prácticamente ninguna forma de vida del exterior querrá saber de nosotros. Desde dividirnos y pelear por pensar de formas diferentes hasta alterar nuestro ecosistema plagándonos de enfermedades.

Los hay que defienden a los animales antes que a los seres humanos porque, dicen, son más nobles. Se conoce que nunca la ha mordido un perro o arañado un gato así porque sí.

Pero hoy vamos a hablar de una de las estupideces más grandes del consumidor: Poner sabores variados a las patatas fritas ( o papas). Las hay de todos los sabores que os podáis imaginar y, algunos de ellos, demenciales: Papas con sabor a huevos fritos, a chorizo, a berberechos, a pulpo a la gallega, a romero, a anchoas, wasabi, queso, ajo, limón y pimienta, pollo asado...

Todo esto está muy bien si no fuera porque las papas, o patatas fritas, son hipercalóricas, contienen un montón de aceite y muchísima sal, con lo cual es un producto muy rico pero malísimo para la salud.
Aún así no paran diariamente de salir papas con nuevos sabores: a conejo de sierra, a Fideuá, a osobuco...y el colesterol sube que sube, trepa que trepa...

¿Por qué no dedican el mismo esfuerzo a poner esos sabores a las hortalizas? Todo sería más sano pese a que los sabores son tan perjudiciales como el matarratas en biberón de niño chico. Pero por lo menos la base sería ligera y sana.

Endívias con sabor a jamón, coles de bruselas al toque de anchoa y aceituna, judías verdes al pollo asado, cebollas con toque de Mojo Picón, Nabos al Pimentón, acelgas con aroma de Paella Valenciana, alcachofas al chilindrón...Un éxito.

Y todo lo que engorda, tapa arterias o nos indigesta, se le cambian los sabores a peor: Patatas fritas con sabor a raja del culo de atleta, nata montada con sabor a smegma, hamburguersas con salsa de rata almizclera, tartas con textura de mierda, zumos de orina, mermeladas echas de vómito, mayonesa a la pús, rebozados con sabor a moho...

Os parecerá extraño, verdad...Pero fijaros en la fecha de este post y esperar a un tiempo a que salgan espinacas con sabor a cocktail Margarita....y es que creo moda....




23 feb. 2019

SOY MAS GUARRA QUE MAJOTE



Débora Melano Manchado es una mujer que se define como ninfómana. Reconoce que más que un estilo de vida es una enfermedad y que le pega a todo. "Yo no hago ascos a nada porque eso está feo - comenta mientras se almidona las bragas con la plancha - hombres, mujeres, animales, enanitos, trozos de árboles..."

Cuando era pequeña ya apuntaba maneras. En preescolar apretaba con fuerza el biberón sobre su cara hasta que estallaba y luego hacía gárgaras. No tardó mucho en quitarse el chupete aunque fuera cambiárselo de sitio. Se restregaba por el sofá continuamente y cuando la madre quería saber dónde estaba sólo tenía que seguir el rastro de babas.

Cuando despertó, aún más si cabe, su sexualidad en la adolescencia, se lo pasó francamente mal:
- No podía ver nada que se moviera. En seguida me lo tiraba. A los 15 ya había hecho el amor con todos los vecinos menos con el portero.
- ¿Era gay?
- No. Automático.

"Me llamaban la Picoplancha por lo caliente que iba todo el día. No había consuelo para mi. Mientras lo hacía ya estaba buscando a otro u otra para seguir y aliviarme de esos picores que ni el Canesten"

Débora reconoce que disfruta de todos sus encuentros y que el Mundo ya le viene pequeño. Que se excita tan solo de ver pasar la información de la Bolsa y el Ibex 35 por la tv.

- Tengo el chichi como el estadio de Fútbol del Valencia
- ¿De grande????
- No... Que Me-estalla!!!!!

Intentó meterse en el mundo del porno pero con mala suerte por culpa de no aprenderse los papeles de los guiones. Una vez tenía que sentarse sobre un sofá e introducirse un pájaro vivo por el papo pero tergiversó las cosas y se sentó sobre el canario mientras se introducía el sofá por todo el potorro.

Cuando iban a rodar quitaba las cintas de las cámaras para tener que repetir las escenas y siempre lucía una hermosa dentadura blanca (lo habéis cogido?).
Se pasó al mundo del celuloide interpretando el papel de Maggie en "La gata sobre el tejado de Zinc" consiguiendo derritir la uralita y mandar a tomar por culo todo el tejadito.
"Parecía "Alien, el octavo pasajero" en vez de Maggie" - comentaba el director de escena echándose las manos sobre la cabeza.

A día de hoy, Débora ha conseguido un excelente trabajo en una fábrica de Sabadell probando la resistencia de las batidoras de la marca Acme.



QUÉ ASCO ME DA LA GENTE



Natalita Colldenabo i Feliu es una mujer que no soporta la presencia de las personas cerca de ella. Según Natalita las personas, como individuos, pueden ser incluso adorables, pero más de tres es ya tumulto y los tumultos no dan más que disgusto.

Para ir a Mercadona se toma media hora antes un Primperan para poder aguantar, al menos, la cola en la cajera. Y es que Natalita parece un radar de la Guardia Civil: Lo ve todo a su pesar: gente que toca el género con las manos sin ponerse guantes, otros que aprietan los tomates hasta que estallan para luego coger los que no han tocado, personas que mientras miran una estantería de conservas dejan el carrito cruzado ocupando el pasillo o aquellos que coinciden y se paran con los carros en mitad del local impidiendo el paso de cualquier persona.

"Es que no hay suficientes hostias para todos" comenta enajenada. "La gente huele mal. Les huelen las narices".

Natalita odia a las personas que mientras hablan con ella le quitan las pelusas del suéter o pegan palmadas con la mano para que te fijes en lo que dicen. "En un momento pensé comprar lo del gas pimienta - nos dice alterada - pero me he dado cuenta que tirarles a la cara un frasco de Sal de Frutas duele más y es más económico. La humillación es la misma".

Piensa que la gente es estúpida y que, de lo que piensan a lo que hacen, hay un abismo y eso es tener doble cara.
"Una vez fui, obligada, a una fiesta de fin de curso escolar. Me dio tanto asco ver a los padres babeando por sus pequeños abortos zombies que comencé a insultar a los niños mientras les decía a los padres: Perdónenme pero es que tengo el Síndrome de Tourette. Se me secó la boca de tanto insulto pero disfruté como una enana con tacones de plataforma".

Natalita a abierto una asociación de personas que odian a las personas pero, eso sí, por internet, que el contacto físico da bastante asco.