VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

3 ago. 2016

BARES...QUÉ LUGARES...


Hay bares y "bares". Los últimos, lo que van entre comillas, son lo más parecido a la puerta del Mal. Son aquellos bares de ciertos barrios que, de entrada, tienen tanta mierda que sabes que algo vas a coger cuando salgas. Desde una gastroenteritis a un chancro blando.

Ya, cuando entras, lo primero que te llama la atención es la poca luz del local aunque sea mediodía. Lo segundo en lo que reparas es lo que te cuesta andar por dentro de la mierda que hay pegada en el suelo. Es roña histórica. Inmune a la lejía y a desinfectantes. Es una doble o triple capa realizada a base de vino derramado, rebozado de calamares, aceite de las olivas, clóchinas y demás,azúcar, mayonesas varias, café y fluidos corporales. No son pocas veces las que se ven ratas camboyanas pegadas al suelo atrapadas por el maremagnum de deshechos.
Si con un cuter pudiéramos cortar la mugre del suelo podríamos ver los diferentes estratos de sucesivas épocas: Franco, la transición, la democracia, el golpe de Estado, la corrupción....como si de una tarta se tratase.

Llama la atención la campana extractora de la plancha donde cualquier insecto pasa a ser parte de ella en cuanto alguna parte de su cuerpo se pose ahí. Las tazas de café difícilmente se despegan del platillo que las contienen. Las mesas de railite crean gravedad propia y cualquier teléfono movil, cartera u objeto se queda pegado como el aironfix.

Las pocas luces del local, a pesar de ser luz blanca, lucen ámbar a causa de las fritangas, el humo de los cigarros de épocas pasadas y sudor de camarero.

Era nuestra roña con denominación de origen: Roña de España.

Pero ahora los chinos se han quedado con algo tan nuestro como nuestros bares. Ahora la roña que hay ya es suya y eso da más asco. Nuestra mierda es de años. Las suyas, de meses. Y nunca será igual nuestra mierda y nuestras infecciones que las que nos proporcionan ellos.

Llamadme racista si queréis, pero no hay nada menos nuestro que unos calamares a la romana con una cervecita preparada por un chino. Es lo mismo que un Chop Suey preparado por uno de Cuenca o un Sashimi preparado por un lugareño de Picamoixons. No lo es.

Amemos y cuidemos nuestros "cutre-bares". Son la historia de nuestro país, de nuestra civilización, en capas de mierda, mugre y roña. Historia pura en donde ondean esas banderas nuestras, amadas y odiadas, que son las repulsivas servilletas de bar que no absorben una mierda.



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