VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

17 feb. 2015

HISTORIAS PARA TIRARSE AGUARRÁS EN LOS OJOS. HOY: EL SANTO JOB.


Pese a ser creyente, últimamente me da por indagar la biblia y veo cada cosa que me urge comentar. Y la historia de Job es la locura hecha organdí.
Según la Biblia, Job era un hombre rico y afortunado: poseía 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 pares de bueyes, 500 asnos y numerosos obreros, además de una bella mujer y 10 hijos bien avenidos. Era de estas personas que no hablaban por no ofender y siempre tenía un enorme agradecimiento a Dios por todos los bienes que tenía.
Pues bien, un día Satanás que iba de compras al Corte Sarraceno, se fijó en él. Total que en la sección de discos se encunetra con Dios y, como un lider de derecha y otro de izquierdas, aparcaron sus ideas opuestas sobre el bien y el mal y se sentaron a tomar un ron con coca cola.
Satanás le comentó sobre Job y Dios le dijo que era un buen hombre muy agradecido que siempre tenía una oración para él. 
- Hombre, nos ha jodido - masculló Satanás - con todos los bienes que tiene cualquiera no te da las gracias con un simple rezo.
- ¿Pretendes decirme que Job me adora porque todo le va bien? - preguntó Dios.
- Te dire! Ese hombre, ahora lo dejas sin nada y se caga en todos tus muertos - le desafió Satanas.
- Estas equivocado, Satanás. Job es un hombre bueno incapaz de abandonarme aunque las cosas le fueran mal.
- Pues vamos a hacer un trato - dijo con mirada demoníaca Satán - Déjame probar a tu discípulo. Estoy seguro de que si Job perdiera su riqueza y las cosas empezaran a irle mal, cambiaría de actitud y terminaría traicionándote, Dios.
- Le conozco y confío en él. Trato hecho. Putéale cuanto quieras que seguro que vas a perder..

Y con esa corna, Yavéh dejó impunemente que Satanás jodiera al pobre Job de cualquier manera. Cosa atípica de un buen Dios, creo yo...
Así que el diablo se puso las botas y abrió el cajón de mierda de su bureau.

Y estando en su casa Job con su mujer llamaron a la puerta. Era un vecino suyo.
- Job, ha venido un tornado y se ha lleva el granero tuyo que tenías hacia el oeste de tus tierras.
En ese mismo momento paró en la puerta un citroen C3 con otro vecino.
- Job, algo ha pasado a tu pozo porque se ha secado y han salido de él las ranas con pajitas absorbiendo los fluidos corporales de tus tres perros.
Otro vecino más se juntó con los otros dos y comentó asustado:
- Job, una nave nodriza se ha llevado tus vacas con un rayo azul y le ha dado por culo a tu hijo Nicomedes.
En ese momento la mujer de Job tosió sangre.
- Cariño, creo que tengo algo de pulmón. Más que nada porque se me ha salido medio por la boca y ha ido a parar detrás del sofá.
Un hombre a caballo se unió a la fista y trajo malas noticias.
-Job, estaban tus hijos visitando la fábrica de Gallina Blanca cuando les vino a todos a la vez un estornudo y cayeron dentro de la trituradora de huesos. Han muerto todos!
Acudió un hermano de Job a la puerta de la casa donde se encontraban todos y, enseñándole la pierna de madera que tenía a causa de un accidente pasado, le dijo:
- Job, hermano, mira mi pierna. Con la humedad de estos días me ha salido un esqueje, ramas y ya llevo colgando tres peras conferencia.
En ese momento pasó por entre los asistentes medio gato de Job que había perdido las piernas traseras e iba dejando visceras por el camino y un reguero de sangre, órganos y pellejos. Dijo "Miau" y tras salírsele un ojo de la cuenca, murió a sus pies.

Cuando Job hubo oído estos tristes relatos, se levantó, se afeitó la cabeza en señal de duelo y, postrándose en tierra, adoró a Dios diciendo: “Desnudo nací del vientre de mi madre y desnudo me llevarán allá. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó ¡Bendito sea el nombre de Yahvé!”

Pasaron los días y Satanás y Dios volvieron a verse.
- No me dirás que mi Job no es un crack, eh... - Presumió Dios.
- Bueno...está así porque ha perdido cosas materiales, pero dale una enfermedad y verás como te maldice.
- Estás tú bueno! - se jactó Dios - Ni harto de vino. Dale la enfermedad que quieras, respetando su vida para que no muera y verás como me sigue adorando.

Un arcangel que oyó la conversación dijo:
- Yavéh, ¿No te estás pasando un pelín con Job?
A lo que Dios le contestó:
- Vete a tomar por culo, mamarracho, que no eres angel ni nada...."Arcangel"...¿Qué coño es un arcangel? Vete a polinizar colmenas, so memo...

Y dicho y hecho, Satanás le mandó una miscelanea de enfermedades que lo pusieron al filo de muerte con terribles dolores y malestar.
Lo primero le dió tós junto a diarrea. Luego ya empezó con la sarna, hemorroides, cirrosis, síndrome de Tourette, encías sangrantes, lepra, sarcoma, rotura de huesos, vómitos, úlceras de piel hasta llegar a hueso, fiebre, moquillo, embarazo extrauterino, verrugas, uña incarnata,ampollas, epistasis masiva, picor, pústulas y tapones de cera en los oídos.

El pobre Job no encontraba alivio alguno.
Su mujer le decía: “¿Aún sigues aferrado a tu integridad moral?, solo falta que te mueras bendiciendo a Dios” 

Pero Job le respondió: “Has hablado como una mujer necia; si recibimos todos los bienes de Dios, ¿por qué no vamos a recibir también los males?” Y Job no dijo palabra alguna que pudiera ofender a Dios.
 Job ya quería morir. Quería no haber nacido y no entendía el por qué de ese castigo tan inhumano.
Pasaron los días hasta que Dios bajó del Cielo para ver a Job y encima va y le dice con gran autoridad:

 “Basta de insensatos discursos. Levántate y cíñete como varón porque voy a hacerte unas preguntas: Si tanto sabes, ¿dónde estabas cuando yo fundé la tierra? ¿Quién determinó, si lo sabes, sus dimensiones? ¿Quién tendió sobre ella las leyes que la rigen? ¿Sobre qué descansan sus cimientos? ¿Quién cerró con puertas el mar y rompe la soberbia de sus olas? ¿Acaso has mandado tú, en tu vida, a la mañana y has enseñado su lugar a la aurora para que ocupe los extremos de la tierra? ¿Cuál es el camino por donde se difunde la niebla? ¿Tiene padre la lluvia? ¿Quién engendra las gotas de rocío? ¿Has enseñado tú a los cielos su ley y determinado su influjo sobre la tierra? ¿Das tú al caballo la fuerza, revistes su cuello con ondulantes crines?, ¿le enseñas tú a saltar como la langosta, a resoplar fiera y terriblemente?
 
Job no sabía que decir, se sentía insignificante delante de Dios: “He hablado a la ligera ¿Qué te voy a responder si eres Dios y lo sabes todo? Mejor estoy callado”

Y así, con esa mala folla y esa chulería típica del Madrid de Chamberí, Dios le cerró la boca al "payaso" de Job.
 
Luego, Dios restableció a Job en su anterior estado de salud curándole todas las llagas y, no solo eso, sino que le acrecentó toda su fortuna, volvieron sanos y salvos sus hijos y murió muy anciano y lleno de felicidad.


Y todo sucedió en una tarde de tedio entre Dios y el diablo. Y chim pum...¿Cómo se te queda your body?



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