VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

27 ene. 2015

MI VIDA MERECE UN OSCAR A LA MIERDA MAS GRANDE.


Es cuestión de días que la N.A.S.A se interese por mi vida en general. La cuestión es el por qué acumulo tanta mierda sobre ella, el extraño imán para atraer la desgracia. Porque todos tenemos problemas, pero mi vida es como un juzgado de España, se acumulan denuncias idiotas que colapsan la institución.

Yo tuve la desgracia de nacer buena persona por lo cual la somanta de hostias psíquicas vienen de cualquier dirección. Haga lo que haga, aunque salve a un niño de ser devorado por las aguas bravas, siempre habrá alguien que que me diga si lo hago porque soy idiota o que fui yo quien lo lanzó. Y no es de extrañar que el niño salvado me pegue una patada en el bajovientre.

Cuando mi madre se puso de parto cogió a la monja merendando y pilló tal cabreo que cuando nací en vez de pegarme dos palmaditas en el culo, me cogió la monja y me dió un rodillazo en el estómago. "es para sacarle los gases" dijo la cabrona. Y en vez de calentarme en la incubadora me bajó a una rustidera de pollos que había en la esquina.

Ya en la pubertad fui monaguillo los Sábados porque no tenía donde caerme muerto, ya que mis amigos se dedicaban a lo de lo de cualquier jóven, a pegarse palizas entre grupos rivales. El precio que pagué por tragarme dos misas eran los comentarios de las feligresas de los primeros bancos que murmuraban sobre el origen de mis granos y mis espinillas.No fue un trato justo.

Ya de jóven, con más de 18 años, me llamaban "papel matamoscas" porque no me sacaba los problemas de encima. Era como si fuera una pegajosa tira de atrapar moscas en la cual un problema me llevaba a otro mayor y, así, sucesivamente. Una vez tiré un chiclé a la papelera y acabe alistado en la guerra de Kósovo. No me digais que hice que aún estoy flipando.

Si le prestaba dinero a un amigo, no solo no me lo devolvía, sino que me echaba en cara que él no pudiera pagármelo y yo se lo pidiese. Es más, luego se lo iba diciendo a los demás hasta crearme mi propia fama de que era yo quien le sacaba el dinero a él porque debía pagar la droga que yo mismo consumia de un traficante de blancas en Rumanía que, además, eran de la secta de los iluminati y tenían un tío en Mondoñedo que esquilaba ovejas con la mente.

Ya de adulto la cosa no fue a mejor. Mi estúpida empatía me hace sufrir el problema de los demás sin dejar de lado los míos propios. Si alguien pasaba hambre, yo sufría esa hambruna. Si estaban enfermos yo tenía hasta fiebre y si socialmente tenían problemas yo vivía mi vida con una congoja sin parangón. Yo siempre sufría más que ellos. Excepto cuando follaban, que yo no empatizaba ni aún queriendo y eso me daba más rabia que otra cosa.

La madre Teresa de Calcuta era una casquivana a mi lado. He venido al mundo a sufrir. Y no puedo para de hacerlo porque no sé. Todos me dicen que viva mi vida pero no es fácil separarte de esa empatía enfermiza que me agobia como si en vez de bufanda me pusiera una boa constrictor.
Qué le voy a hacer....son patetic man fron beyond....

????????.....




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