VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

23 feb. 2014

CAUSAS PERDIDAS.




Las personas no somos seres fáciles. Es más, hay una serie de ellas que abogan por las causas perdidas quizá porque son incapaces de aceptar un reto digno o real.

Dan lecciones que nadie les ha pedido. Pasan por delante de un vagabundo y no dan limosna. Pero, ahora sí, háblales de algún reto estúpido y lo defenderán a capa y espada. En palabras de Samuel Beckett: «Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor».


Retos como "Salvar al salmón del Yémen de las corrientes frías", "Stop al descapullamiento del pinguino septentrional en el Ártico", " Evitemos que los sherpas estornuden cara al sudeste","Las piedras son seres vivos tetrapléjicos",etc...

Conozco el caso de un buen amigo mío, madrileño, que evita conducir por la carretera para venir a Valencia y coge el autobús de línea porque, cuando él conduce, se queda fijamente mirando cómo pasan las líneas discontínuas que separan los carriles cayendo hipnotizado en una especie de profundo trance. Ha llegado a musitar frases en antiguo hebreo sin ser consciente e, incluso, se le ocurrió la idea de crear la liga para patrocinar fuegos artificiales sin sonido, subtitulados, para sordomudos.

Otro conocido mio, José Bertomeu Puchades, luchó durante tres años para crear un cine sin pantalla para ciegos. Invirtió todos sus ahorros y, aunque dejó a su madre en la calle por no pagarle la contribución de tres años, no paró en su causa pedida hasta verse en la misma tesitura que su madre.

Los abogados de las causas perdidas hablan mucho de lo que no saben, de lo indefendible y de lo absurdo. Enriqueta Bisquert se empeñó en fabricar alta costura para vestir a gambas y medusas. "Las gambas con gabardina están ya demodé" - mantenía en sus argumentos. Y la pobre se quedó en tan solo un Prêt-à-porter que no convenció a nadie y menos a las medusas.Años más tarde reincidió en sus causas perdidas en un intento de sociabilizar al cangrejo hermitaño.

Pero este tipo de personas, lacra social donde las haya, se caracterizan por dar la brasa sin parar. El boca a boca, los medios sociales, los mass media, etc... todo les parece poco para taladrar al personal con sus tontas teorias como, por ejemplo, convencer telepáticamente a los amputados para que ellos mismo se generen sus propios miembros amputados o mantener la idea absurda de que mascando moscardas de la acelga en fase de apareamiento se puede curar el Linfoma de Hodgkin.

Mi gran amiga Meritxell del Riuquelme i Puchades mantenía la teoría de que comiendo dos aceitunas del Gordal aliñadas mientras se duchaba vestida de comunión frenaba la soriasis en su fase aguda. Cuando la gente lo hacía sin resultado alguno, ella les decía: "Pero...Y que ricas estaban las aceitunicas, eh!".

Y bueno, esto sería un "no parar" de causas perdidas y de la poca seriedad que estos seres "guiados por los dioses", según ellos, nos amenazan con sus continuos mensajes inútiles.

Y recordar que, los peores, son los que creen que hay alimentos que sanan enfermedades que la ciencia se vuelve loca por encontrar el antídoto: Comer semillas de amapola del Alto Ampurdán para curar la leucemia, tomar gengibre untado en una batidora en marcha para quitar las aftas bucales, masticar hojas de ficus empapadas en tela de araña siberiana para terminar con el Parkinson o llevar dos almendras californianas en los sobacos durante tres meses, sin que se caigan, para curarse de las cirrosis hepáticas.

Dios santos...las causas perdidas o....las personas perdidas....



2 comentarios:

  1. Jajaja...casi me meo de la risa. Los nombres de las personas son psicotronicos como mínimo y las causas a defender ...¿almendras californianas en los sobacos?. ¿Valen las de Jaén que son más baratas?.

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  2. Y es que, cuando más inútil es la persona, más causas perdidas defienden.

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