VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

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20 mar. 2016

EL INDIGNO PEDERASTA


Que la torre Eiffel es una mierda y no deja de ser un andamio, no es el tema de hoy. Tampoco lo es que el proyecto HAARP sea responsable del cambio climático.
Hoy hablaremos de un tipejo zafio e inmundo que se llama Manuel Follënchildren. Con sus 53 años este hombre es un pederasta alemán con una de las caras más duras que hemos conocido en la historia.
Detenido en 2005 por mantener relaciones sexuales con niños dijo en su defensa que él siempre creyó que eran enanos mayores de edad y que nada le hacía suponer que eran infantes.
A la pregunta de por qué justo los esperaba en la puerta de los colegios, Manuel declaró: "Los enanos también tienen derecho a la Cultura y al Saber".

En su historial cuenta con más de 18 abusos a menores, entre ellos un discapacitado hijo de un político.

La pista la dio el pequeño Nicholas, de siete años, quien le contó lo sucedido a otro pederasta que, por celos, descubrió a Manuel.
El niño presentaba signos inequívocos de abusos además de una cicatriz a navaja en la nalga derecha que ponía "Siempre mio hasta los 16. Manuel Follënchildren TM".

Este tipo, escoria de la Sociedad, fue llevado a juicio y, ante el gesto atónito del jurado, Manuel presentó una denuncia contra el niño por acoso sexual hacia su persona, declarando que el niño era gerontófilo (parafilia consistente en buscar pareja sexual mucho mayor de edad que él).

El juicio dio un giro e, inesperadamente, se juzgó al pequeño por acoso y daños morales.
El pederasta quedó libre y sin cargos mientras el niño fue a un correccional de menores.

Lógicamente Manuel siguió con su propia enfermedad buscando niños para su placer. Lo que no sabía es que había caído en una trampa mortal.
Resulta que el niño con el que reinició una nueva aventura era un psicópata que había matado a sus padres con un cuchillo de cocina de la Teletienda.
El pequeño Matthew, que así se llamaba el efebo, aceptó irse con él a un descampado cercano al colegio en donde había una fábrica abandonada de kikos marca "Crujemuch". Allí, cuando Manuel comenzó a intimar con el pequeño Matthew, éste le empujó cayendo a un foso profundo donde había metido con anterioridad pirañas, anguilas eléctricas y un cocodrilo del Llobregat. Por desgracia, las pirañas se habían comido las anguilas y éstas habían sido devoradas por el cocodrilo el cual había muerto de una indigestió, con lo cual intentó salir del foso por cuenta propia mientras el niño acudió a la policía más cercana los cuales lo rescataron del foso y lo volvieron a juzgar.

Hoy cumple prisión en la cárcel de Muchagëntenmalussen y se plantean su castración química.



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