VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA

VAYA FINAL TRISTE PARA UNA VIDA DE MIERDA
Mostrando entradas con la etiqueta muerte.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte.. Mostrar todas las entradas

12 jul 2024

LA VIDA ES UNA MIERDA (Y CUANDO TE MUERES, MÁS).

 


La vida es una mierda y cuando te mueres, más. Según dicen los expertos, cuando falleces pasa como una película de toda tu vida antes de morir definitivamente. Es decir, que además de que te mueres, te tienes que tragar una película española, de autor, con unas interpretaciones pésimas y un argumento manido e insustancial.

Realmente es un biopic pero, en vez de un artista famoso, es de un don Nadie que su único mérito fue respirar.

La película es de vergüenza ajena y más de tres cuartas partes sales haciéndote pajas. Las escenas de pedos, mocos y eructos son repetitivas y aportan poco o nada a la historia. Las caras de asco y los comentarios soeces son el hilo conductor del personaje principal.

Escenas felices, pocas, junto a escenas dramáticas como cuando conocí a mis parejas y cuando me mandaron a tomar por culo, las infidelidades de ellas, las escenas de depresiones en la que te haces el fuerte pero lloras con la música del Telediario o cantidad de momentos en el que el protagonista no quería estar donde estaba.

Al final del todo la película te deja un regustillo agridulce: me porté bien aunque a ratos fui un poco cabronazo. Y como en cualquier film, los finales son abiertos y hay una doble lectura sobre la narración: para unos, el "prota" es bueno y actúa conforme la vida le va poniendo obstáculos. Para otros tantos, el protagonista es una mezcla de Benny Hill y Woody Allen en el que, cosa que hace, cosa que caga.

Las escenas oníricas de momentos felices van acompañadas de música con canciones importantes en mi vida, un placer que hace algo masticable el rollo macabeo de ese cine experimental español que igual te ves como Miguel Angel Silvestre que te pareces a Gracita Morales cuando la corteja  Jose Luís Lopez Vázqquez.

22 dic 2018

COSAS QUE HACER CUANDO ESTÉS MUERTO Y QUIERAS SEGUIR DANDO POR CULO


La Muerte es un poder igualatorio que nos llega a todos y, por tanto, también a los descerebrados que necesitamos ser constantemente el centro de atención.

Se creé que, una vez muerto, ahí se acaba todo. Puede ser...o no. Porque en vida puesdes planificar cómo tocar los cojones después de muerto. Por ejemplo:

Haz un testamento que, al leerlo, lo primero que diga sea: "Dejo todos mis bienes a las Reales Putas de Valladolid", un poco más de texto y, finalmente, que el abogado lea el verdadero testamento que, de seguro, habrá provocado ya el íctus en más de un ávido familiar.

También puedes conchavarte con un amigo para que, una vez después de muerto, use tu teléfono móvil y llame al resto diciendo: "Pues resulta que en el Infierno también hay Wi-Fi".

Otra gracia innata puede ser pedir por escrito que, si te incineran, te llenen todo el traje de maiz. Así cuando te quemen se convertirán un sabrosas palomitas de maíz que asustarán a los de la funeraria y provocará un olorcillo festivo a cine de barrio en los alrededores.

Por último, como última voluntad puedes pedir que te pongan el traje mortuorio del revés, esto es, que la espalda de la chaqueta te quede en la parte de delante. Así parecerá que te hayan metido en el ataúd bocabajo pero que tu cabeza ha dado la vuelta.

Y ya como "bonus track", si supieras que estás muy enfermo y que te vas a morir en un par de semanas, podías programar en Facebook para que en un mes apareciera en tu perfil un post que pusiera: Miau!
Sería un Post...Mortem.

5 ago 2018

EL VORTICE DEMONIACO DE MI ASCENSOR


Mi ascensor mantiene una relación demoníaca conmigo. Y os lo explico con claridad.
Vivo en un noveno piso y mi coche lo aparco en el sótano al lado del ascensor. Cierro el coche, llamo para que baje y, al momento, se abren las puertas y tico a mi piso.
Desde ese preciso momento, y nunca antes, me entran unas ganas de cagar tremendas, pantagruélicas... Ni en el coche, ni al salir de él, ni cuando aviso para que baje...sólo cuando entro y quedan 10 pisos. Pero no os creáis que es un pequeño retortijon, no...es como si gestara un alien y decidiera cambiar de postura. Mis intestinos parecen volverse locos. Siento gases que suben y bajan, me pegan como una patada en el ano y suben por mi columna hasta el sobaco izquierdo en micras de segundo.
Comienzo a pensar en otra cosa mientras no pudo parar de dar saltitos como creyendo que así aguantaré 10 pisos que parecen el ático de El Coloso En Llamas.
Me miro en el gran espejo del ascensor y observo que mi cara está entre verde y azulada. Es como si mis órganos internos hubieran decicido montar una rave sin mi permiso. Tengo la sensación de que mi ano ha salido hacia fuera como el pitorro de una olla express dos segundo antes de estallar.
Como puedo (el dolor de pedo atravesado no me deja respirar con normalidad) me voy despasando el cinturón del pantalón y ya tengo las llaves de casa en la mano.
Cada piso es una tortura, un suplico, un tormento inenarrable. Tengo la sensación de que el bazo se me ha subido a la nuca, el pulmón ha bajado donde la vejiga y los uréteres se hayan colgado del nervio óptico.
Por fin para el ascensor en mi piso. La puerta parece no abrirse nunca. Corro como puedo, a causa del dolor punzante, hasta la puerta de casa, tiro los bártulos al suelo e intento correr parándome por el dolor que me inmoviliza hasta el baño situado, fijate tú qué casualidad, al final del enorme pasillo de casa.
Me siento en el báter y....un pequeño pedito y se acabó todo.
¿Cómo es posible eso?¿Dónde está el feto deforme que debería haber parido por orden de Satán? ¿Dónde están mis expectativas de perder de golpe 3 kilos? Nada. Nihilismo intestinal.
Y eso todos y cada uno de los días.
Si eso no es el vórtice del mail, que venga Dios y que lo vea.



23 ene 2018

LA FILOSOFÍA DE (RE) ENCARNITA


Encarna Brotons llácer quiere que le llamen Reencarnita porque, dice, cree en la Reencarnación.

"Estoy segura que despúes de la muerte hay algo aunque no sé qué es"- dice mientras pela habas en el corral de su casa - "No entiendo cómo la gente cree que después de la vida no hay nada. ¿No han visto el ciclo de los gusanos de seda?¿Quién puede pensar que una asquerosa oruga se envuelva en seda que ella misma fabrica para desaparecer y reaparecer convertida en una especie de mariposa polvorienta?¿Por qué no puede pasar lo mismo con la muerte?"

Y no le falta razón. Son muchos los animales que sufren una metamorfosis casi delante de nuestros ojos. Y a ello se acoje Encarna.

"La gente de hoy en día hacen el proceso inverso. De mariposas se vuelven muy capullos" - asevera con decisión.

Encarnita comenta que esto de reencarnarse es puro azar. Puedes volver como un ser hermoso, como un millonario, como un sex-symbol o, por el contrario, como un animal inmundo.

"Imagínese que me muero de un estornudo y me desnuco contra el microondas. Puedo reencarnarme en cualquier cosa, desde una bella mujer hasta la moscarda de la acelga que viven solo 48 horas y van de la acelga a la boñiga de una vaca y viceversa. O reencarnarme en un jabalí verrugoso de Tarrasa. Es el azar el que determina lo que seremos cada uno" - comenta pensativa mientras su gato se enrrosca por su pierna - "Yo ya me he reencarnado en tres vidas: Buho moñudo del secarral, Tiroles y liendre de pelo de coño. Esta es mi reencarnación final, la de señora que piensa más que las zorras de las chiquitas que hay a día de hoy, que no sabrán lo que es una esponjilla Nanas pero bien que se frotan como si estuvieran en un campo de vergas".

Le preguntamos a Encarna en qué le gustaría reencarnarse la próxima vez.
"En hombre, Y que sea rico. Ya estoy cansada de hacer la comida con lo que da la tierra. Cuando es tiempo de tomates, solo comemos tomates, cuando es de patatas, pues patatas y cuando es de nabos vienen todas las golfas de la contorná con las bragas en la mano".

Esta es nuestra querida (Re)Encarnita, básica, alegre y profunda.

15 nov 2017

SE HA ESCRITO UN CRIMEN



Resulta que una afamada escritora , Jessica Fletcher ( la Jessy, vamos ) genialmente interpretada por Angela Lansbury en la serie, cada día le invitan a comer a un sitio. Parientes, amigos, nobleza, familiares, conocidos....y todos tienen cuadras en sus casas. Ninguno vive en un edificio de VPO. El lujo está patente en su círculo de amistades a gorronear.
Con esa excusa, la escritora no para en casa y se ahorra un pastizal en comidas cosa que, supongo, se gastará después en antiácidos.

Ya le pueden invitar en mil casas que, cada vez que va a una, asesinan a alguien. Vamos, lo que aquí en España llamaríamos, según el barrio, Ave de Mal Agüero o Peazo Puta.

Que digo yo que ya son ganas de invitarla porque su sola presencia significa movida.
Pero no cantes victoria porque, si lo que pretendes es invitarla para que mate a tu suegra, lo tienes negro ya que siempre averigua quién es el asesino.

Quizá los creadores de la serie no se den cuanta de que en cada uno de los capítulos la invitan a comer y muere alguien. Jessica debería plantearse qué clase de amistades tiene. Seguro que se compra un planta y le sale carnívora.
Eso sí, sería ideal para que fuera a una comida de empresa de los del Gobierno.

Y los móviles que llevan al asesinato son variados y curriosos: Por celos, por venganza al robarle la receta del pastel de arándanos, porque el caballo favorito tiene piojos en las crines, por amor y celos, porque Papá no le dejó tocar la herencia de tía Agatha, porque una se zumbó al desollinador que volvía loca a la cuñada, porque las acciones de Endesa la dejaron tiesa, porque el coupé de tito Sanz no era granate sino magenta....en fin, cada puñalada, una historia goyesca.

Que ya no se sabe si encarcelar a Jessica Fletcher por incitación al crimen o darle una medalla por ser la precursora de La Purga.

16 ene 2016

ULTIMAS VOLUNTADES


Todos tenemos que morir. Es ley de vida. Pero, ¿Por qué no abandonar esta mierda de vida con una sonrisa en vez de un trágico entierro? Pues para eso están las últimas voluntades. Para tocar la cheta.

Por ahora hay dos grandes demandas: entierro en Camposanto o incineración. La idea de que a mi muerte me pongan sentado en una silla en el interior de una urna de cristal en el patio de recreo de un colegio, para que vean los niños como me pudro día a día, me han dicho que no es factible.

Si me entierran, quiero que mi ataúd cuelgue de una higuera y ponga bajo: "No maduró nunca". O que me entierren sobre suelo santo y ponga en mi epitafio: Si venís a verme, traed ganchitos o gominolas, que los gusanitos ya los pongo yo".

También me molaría que me enterrasen en un ataúd en forma de L para permanecer sentado y no ulcerarme.

Aunque es más caro, si muero en un accidente de tráfico bárbaro, quiero que cada parte de mi cuerpo desmembrado sea enterrado por separado a lo largo del cementerio, tipo "Dónde está Wally". Así consigo que la gente se canse más rezando en cada una de las fosas esparcidas con mis restos.

En caso de incineración, la cosa se enriquece por momentos. Por ejemplo, meter pólvora verde en mi ataúd para, al ser incinerado, que salga humo verde por la chimenea y la gente crea que es un vertido tóxico. O llenarme la caja con mi cuerpo y los espacios sobrantes con granos de maíz para que cuando se me incinere salgan las palomitas por todo el crematorio.

También sería delirante que, en las últimas voluntades, contemplase la posibilidad de que me enterrasen o incinerasen con un niño vivo.

Otra opción más barata que nadie ha contemplado es, en vez de horno, que te metan en un microondas. De esta forma te harás por dentro sin quemar la caja, que podrá ser reutilizada para otro incineramiento. También existe la posibilidad sencilla de que te envuelvan con una hoja grande y te hagan al Papillote.

Para los veganos, o más lógico es envolverlos en hojas de coliflor o, en vez de enterrarlos, plantarlos.
También se les puede hervir.

Un dadaista podría pedir que se le quitase la columna cervical y se le enterrase en un ataúd redondo en forma de ensaimada. O que le practicasen cinco hachazos en la columna, tumbarlo boca abajo y ponerle en los cortes rodajas de limón como en el pescado.

Gracias a los Tanatorios, ahora podemos exponer el cuerpo del difunto sin atufar la casa a fiambre. Un toque de humor no vendría mal. Disfrazar a los difuntos: de bailarina con tu-tú, de sevillana, de Batman, del logo de Carrefour, de payaso....

Esto me recuerda al maravilloso chiste:

- Hijo, si el papá muere en el valle, que me entierren en el monte. Y si el papá muere en el monte que me entierren en el valle.
- ¿Y por qué, papá?
- Bah....Por joder....



23 dic 2014

ADIÓS, CAMPO DE HABAS.... ( EL SUICIDIO )


Algunos, alguna vez en la vida hemos dicho: "Hasta aquí he llegado. No puedo más" e intentas poner tierra por medio, nunca mejor dicho, para acabar con esta absurdez de vivir para morir.
Enseguida sale aquella persona que lo evita:
- No! No lo hagas! Es de cobarades- te dicen- ¿No has visto el caso de superación de la chica de Illinois que el tren le cortó la pierna izquierda y los dos brazos y ahora es jefa de las cheerleaders de Getafe?
- No, no lo he visto. Pero me importa una mierda ella, sus brazos y el pompom que se pondrá en el culo para amenizar al Getafe.

Hay días que te levantas y no paras de negativizar hasta que te acuesta. Te molesta hasta tu propia respiración. El problema viene cuando, al día siguiente te levantas igual y la situación roza braga.

Tu problema se cronifica. Sabes que es una estupidez pero no puedes evitarlo. La gente te da tanto asco que notas en la garganta un inusual sabor a mierda con nueces de macadamia de la tienda de chinos. Te molestan los comentarios, las risas, los sonidos, la ternera a la jardinera, todo...Es como una confabulación hacia tí, hacia el buen gusto. La gente te vende la vida como si fuera un Ferrero Roche cuando, en verdad, la vida es efectivamente un Ferrero Roche, es decir, un bombón hueco, chano y chocarrero que cualquier chuche del kiosko la supera con creces pero que vislumbra a todos por su envoltorio dorado.

Hasta tu madre, que siempre ha sido una santa para ti, la ves como una ramera de carretera secundaria. Es una sensación de desazón, malestar y el pensar que jamás se te va a ir.

Tengo un buen amigo que tiene una mandíbula muy prominente, de hecho no utiliza el whassup sino que aparece una barbilla con un post it que pone "llegaré mañana". Bueno, que me voy del tema, pues este amigo siempre me dice que la vida es una bendición, un regalo del Cielo. Y yo le digo que un regalo del cielo es que lluevan kikos o pastelitos de trufa, pero que esta mierda de regalo que es mi vida debía tener ticket de devolución o poder cambiarla por otra cosa: un disco de Pablo Alborán, una ensaimada o un usb con forma de pene.

Entonces, tu propia ira te lleva a pensar suicidios ultravilentos que te hicieran desaparecer del mapa: Caerse en una biotrituradora, estrellar un autobún de niños contra un árbol y que los niños se quedaran clavados en tu cuerpo como cuchillos, echarse al paso del Ave y dejar un reguero de intestinos a lo largo de tres pueblos, tirarse de un octavo piso sobre un contenedor lleno de cristales, alfileres y grapas, beber aguarrás en una biblioteca para que con los gritos agónicos la bibliotecaria te haga callar y te tire fuera, inyectarse ajoaceite en vena en medio de la representación del Rey León para cagar la función, quemarse a lo bonzo en Fallas e ir corriendo prendiendo los monumenstos antes de la fecha, ponerse la cabeza envuelta en una bolsa de basura en la que previamente había queso Camembert, munster y Brie de Meaux, poner la cabeza en un tope de via cuando entra en la estación el tren, meterse bajo la campana de la iglesia, entre la campana en sí y el badajo, cuando van a tocar las doce, meter el contenido de dos tubos de poliespan en el culo y sentarse hasta partirse en dos, poner pegamento de contacto extrafuerte en el culo, sentarse en la vitrocerámica y encenderla....

Cualquier cosa menos seguir sintiendo ese nubarrón negro que no deja ver el futuro inmediato. Y seguimos viviendo. Y seguimos contándolo. Por eso existe este blog.